La Vida es un Viaje de Placer
¿Qué pasa cuando planeas, por ejemplo, un viaje de placer? ¿Qué emoción
predomina? ¿Tienes claro tu objetivo desde el inicio? ¿Cuál es tu intención? ¿Qué
variables investigas? ¿Qué condiciones esperas de los servicios de transporte,
alimentación u hospedaje? ¿Cuánto deseas invertir? ¿Qué esperas recibir de ese
viaje? ¿Qué deseas experimentar? ¿Te apoyas en especialistas o proveedores de
servicios para que te ayuden o te autogestionas?, ¿Prefieres tener todo
planificado o sencillamente te dejas fluir “a ver qué pasa”? ¿o ambas?
Seguramente te aseguras de responder este tipo de preguntas cuando
decides viajar por placer, ¿cierto? Ahora, asumamos por un momento que la vida es un viaje de placer. ¿Te harías las mismas preguntas? La mayoría de las
veces, no nos tomamos el tiempo para decidir sobre la calidad de la experiencia
vital que deseamos tener. Por ejemplo, definir mi visión, mi objetivo de vida,
o las condiciones que deseo experimentar, o cuantos recursos estoy dispuesto a
invertir o si estoy dispuesto a apoyarme en otros, como familiares o amigos, o
si deseo mantener el control de todo o sencillamente disfrutar el viaje.
Tenemos
el poder para tener el control de nuestra vida, y con esto me refiero a decidir que es lo que
nosotros, y no otras personas o circunstancias, queremos experimentar. Podemos
escoger tener un viaje vital difícil y frustrante o fluido y gozoso. Es tu elección por derecho. ¿Qué eliges entonces?.
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