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La Vida es un Viaje de Placer

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¿Qué pasa cuando planeas, por ejemplo, un viaje de placer? ¿Qué emoción predomina? ¿Tienes claro tu objetivo desde el inicio? ¿Cuál es tu intención? ¿Qué variables investigas? ¿Qué condiciones esperas de los servicios de transporte, alimentación u hospedaje? ¿Cuánto deseas invertir? ¿Qué esperas recibir de ese viaje? ¿Qué deseas experimentar? ¿Te apoyas en especialistas o proveedores de servicios para que te ayuden o te autogestionas?, ¿Prefieres tener todo planificado o sencillamente te dejas fluir “a ver qué pasa”? ¿o ambas? Seguramente te aseguras de responder este tipo de preguntas cuando decides viajar por placer, ¿cierto? Ahora, asumamos por un momento que la vida es un viaje de placer. ¿Te harías las mismas preguntas? La mayoría de las veces, no nos tomamos el tiempo para decidir sobre la calidad de la experiencia vital que deseamos tener. Por ejemplo, definir mi visión, mi objetivo de vida, o las condiciones que deseo experimentar, o cuantos recursos estoy dispuest...

Percibiendo con los Ojos del Corazón

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No percibimos los objetos, las personas o las circunstancias al azar. El hecho que llamen nuestra atención, indica que existe una situación o realidad interna que “conecta” con esa realidad externa. Es un mecanismo de resonancia donde dos partes iguales se atraen. Por ello, es interesante observar la calidad de la experiencia que tenemos cada día. Nos da información sobre cómo nos percibimos a nosotros mismos. La realidad externa es una expresión de nuestra percepción de nosotros mismo y del mundo, y como percepción al fin, podemos cambiarla cuando queramos , dejando de ver con los ojos físicos para observar a través de nuestros “ojos espirituales”. Ello implica decidir primero que experiencia vital queremos crear. Solo es necesario cambiar nuestro punto de vista para ver la vida con los “ojos del corazón”, que es donde reside nuestro Verdadero Ser Interior.

Familia de Almas

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Cuando decidimos venir a éste plano a crear nuevas realidades, no estamos solos. Nos acompaña un grupo de almas que hemos compartido juntos muchas veces a la que llamo nuestra Familia de Almas . Son nuestros familiares y amigos eternos que son nuestros hermanos, padres o hijos escogidos, conscientemente o no. Cada uno de ellos refleja una parte de quienes somos, y nos invitan, a través de la calidad de nuestras relaciones, a mirarnos a nosotros mismos y decidir si estamos siendo la mejor versión de nosotros. En cierta forma, reflejan nuestra realidad interna y la percepción que tenemos de nosotros mismos. La Familia de Almas es un regalo ; cada interacción es una invitación a manifestar comprensión, bondad, empatía y amor por mis congéneres en éste planeta. Es una oportunidad de crear una realidad más gozosa para uno y para los demás. Doy gracias a mi Familia de Almas, a aquellos que ya no están en este plano (¡Mil gracias Niels Ponte Pernía e Iraida Durand!) y a a...

Los Personajes que Representamos

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Todos los días nos levantamos a jugar diferentes roles en ésta matriz que percibimos como realidad. En cada palabra y acción, representamos un guión que hemos creado nosotros mismos sobre como “debería” comportarse el personaje, determinado por nuestra educación, nuestra historia, nuestra experiencia previa, los medios de comunicación o nuestros mapas, “actuando” de manera rutinaria e inconsciente, pero ¿cuánto de esto proviene directamente de Quien Realmente Soy? Estamos tan habituados al personaje que hemos olvidado que no somos tal tipo de padre, madre, hij@, tamig@, espos@ o emplead@. Vivimos siendo actores en la obra diaria de la vida, pero en realidad estamos más allá, porque somos el escritor y el creador de nuestra historia. ¿ Cuánto de nuestros personajes refleja fielmente quiénes realmente somos ? Somos seres espirituales, energía pura, amorosa, armoniosa, de servicio, ligera, expansiva y gozosa de poder expresarse en cada pensamiento, palabra y conducta...

El Poder de las Palabras

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Las palabras tienen poder. Cuando comunicamos nuestras ideas u opiniones, las palabras tienen una valencia particular, positiva o negativa, que expresan la percepción de nuestra realidad y que pueden ser útiles o no en cuanto nos sirven para crear la experiencia que queremos. Siendo seres básicamente energéticos, las palabras también tienen energía y cuando las decimos, reflejan nuestro estado de ánimo y determinan la calidad de nuestra experiencia diaria. Tendemos a estar inconscientes del valor de nuestro discurso o nuestras opiniones respecto a las cosas o a las otras personas. Las palabras crean y vibran, impactando nuestra experiencia vital diaria. Pensar que las “palabras se las lleva el viento” es desconocer tu propio poder creador. Debemos pensar más antes de hablar y ser responsables de las realidades que nos creamos y que creamos a los demás, cada vez que hablamos.

Crea tu Experiencia Diaria

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Los medios de comunicación nos “inundan” constantemente con mensajes que “bajan” nuestra autoestima y nuestro autoconcepto. Sin darnos cuenta, escuchamos canciones que nos dicen que “yo sin tí no valgo nada” o “la vida no vale nada”. Pasamos un altísimo porcentaje de nuestro día viendo programas violentos donde los protagonistas pelean, luchan, se matan o se maltratan unos a otros. La radio o las redes sociales nos transmite predominantemente malas noticias. Nos muestran una realidad que nos preocupa o atemoriza. Es importante cuidar la calidad de la información que dejamos "entrar" en nuestro campo energético. Esos mensajes afectan nuestros pensamientos y nuestras emociones. Pueden determinar fácilmente mi estado de ánimo y consecuentemente el carácter de la percepción de mi experiencia diaria. Como creadores que somos, somos responsables de decidir que queremos ver o escuchar. Podemos recrearnos en una realidad positiva, ética, auténtica, hermosa, de expansión...

Capitanes del Barco

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Cada nuevo día, la vida nos da una nueva oportunidad de recrear nuestras experiencias, pensamientos y emociones de la forma que queramos, pero los condicionamientos de la 3ra. densidad nos hacen repetir una y otra vez la misma realidad, como en un lazo continuo que parece no tener fin. Terminamos sencillamente reaccionando a los estímulos, viviendo como en “piloto automático”. Y si hacemos un balance del día, el resultado no nos favorece. En otras palabras, sin darnos cuenta, le hemos entregado nuestro poder personal al entorno, a las circunstancias, porque hemos olvidado nuestro verdadero rol como “capitanes de nuestro barco”. Nuestra verdadera naturaleza es divina, es espiritual, va más allá de lo que nos dicen nuestros sentidos, y el centro real de nuestro poder está en nuestro corazón, en nuestra intuición, en lo no perciben nuestros sentidos físicos. Somos energía de luz, amor y servicio, cumpliendo un llamado que hemos elegido en otro plano. Cuando decidamos conscien...